Reunirse (como alcaldesa) con un banquero

Todo el mundo conoce mi trayectoria como activista en defensa del derecho a la vivienda y de denuncia de los abusos del sistema financiero, y el pasado 6 de abril publicaba en esta misma web el post “Comer (o no) con un banquero”. Pues bien, sigo sin haber comido ni cenado con ningún banquero, pero el viernes pasado tuve mi primera reunión formal con el presidente de uno de los principales bancos del estado: Isidro Fainé, presidente de CaixaBank.

El pasado 24 de mayo la candidatura de Barcelona En Comú ganaba las elecciones, y el 13 de junio se me investía oficialmente como alcaldesa de mi ciudad. La primera mujer alcaldesa de Barcelona: ¡todo un orgullo, y una enorme responsabilidad!

Han transcurrido dos semanas desde que ocupo el cargo y en muy poco tiempo tenemos que hacer muchas cosas: conocer el ayuntamiento (físicamente, puesto que es enorme), a sus muchos trabajadores, designar cargos esenciales para garantizar el funcionamiento ordinario, impulsar primeras medidas del plan de choque, informar de lo que hacemos a los medios y a la gente, negociar con los grupos de la oposición (asesores, sueldos, comisiones, presidencias de comisiones...), reaccionar a filtraciones parciales e interesadas constantes, atender centenares de peticiones de reuniones, acudir a las fiestas populares de los barrios... Y todo ello con un gobierno de sólo 11 concejales, o mejor dicho 10 concejales más una alcaldesa. Y con la presión de sabernos observados por medio mundo, con un nivel de exigencia superior al que han tenido gobiernos anteriores. Ahí es nada.

Pero a pesar del agotamiento y los nervios, no me quejo. Estamos aquí porque hemos querido, y porque miles de personas han dado el paso con nosotros. Cada día, en la calle o en actos públicos, cientos de personas me animan y nos desean suerte. Muchos me dicen que son muy conscientes de que no va a ser fácil, que muchas cosas no se podrán hacer de entrada, pero que la clave es que sigamos contando con la gente como hemos hecho para llegar hasta aquí: explicando cada paso, escuchando todas las opiniones, consultando las grandes decisiones. Y hay que reconocer que no lo estamos haciendo todo lo bien que nos gustaría: falta tiempo material para explicar las muchísimas cosas que hacemos y nos pasan en tan pocos días. Personalmente, he recurrido a la informalidad del Facebook para explicar algunas sensaciones, porque mejor esa informalidad que nada. Pero creedme si os digo que estamos deseando estar más instalados en el ayuntamiento para empezar a sistematizar los flujos de información.

Muchas cosas las iremos explicando a trompicones, cuando podamos. Sin embargo hay una que, en mi caso, no podía esperar. Todo el mundo conoce mi trayectoria como activista en defensa del derecho a la vivienda y de denuncia de los abusos del sistema financiero, y el pasado 6 de abril publicaba en esta misma web el post “Comer (o no) con un banquero”. Pues bien, sigo sin haber comido ni cenado con ningún banquero, pero el viernes pasado tuve mi primera reunión formal con el presidente de uno de los principales bancos del estado: Isidro Fainé, presidente de CaixaBank.

Será porque a esta reunión fui como alcaldesa de Barcelona. Será porque el ayuntamiento tiene cuentas y convenios varios con La Caixa. El caso es que las dos palabras que mejor resumen la reunión son “absoluta cordialidad”, o también “máxima colaboración”. Al encuentro asistió Isidro Fainé, acompañado por Jaume Giró, responsable de la Obra Social de CaixaBank. Yo acudí con Gerardo Pisarello, primer Tinent d’Alcalde y responsable del área económica. Tomamos café y agua en el despacho principal de alcaldía (el que en sus paredes tiene un Miró y un Tàpies, entre otros) y quizás lo más desconcertante de todo fue cuando antes de empezar la conversación el Sr. Fainé le preguntó a Gerardo: “parles català?”.

Puesto que somos gente educada y sensata, el grueso de la reunión fue previsible: Isidro Fainé, que llevó el peso de la conversación, nos explicó sus orígenes humildes (estudió en un instituto por las noches mientras trabajaba como electricista, enseñó a sus padres a leer y escribir), su apuesta por la Obra Social como seña distintiva de La Caixa, su disposición a colaborar totalmente en los temas sociales. Por mi parte, le expliqué que me consta que, al menos en Barcelona, CaixaBank es de las entidades que más ejecuciones hipotecarias tiene, pero a la vez sé que, cuando entidades como la PAH plantean una negociación por casos de vivienda habitual y familia en situación de vulnerabilidad, esta entidad es de las que ofrece más facilidades a la hora de permitir una dación en pago y un alquiler social. Pero nuestra misión es garantizar derechos, por lo que debemos hacer lo imposible para que las ejecuciones no lleguen a iniciarse, menos aún los desahucios. En este sentido hablamos de revisar protocolos y el Sr. Fainé se comprometió a enviar a su vicepresidente para asisitir a la próxima sesión de la comisión de prevención de desahucios, convocada para este próximo martes.

Mi objetivo principal fue trasladar a CaixaBank que, aparte de evitar desahucios, Barcelona tiene una necesidad estructural urgente: crear un parque de alquiler social equiparable a los de otras ciudades europeas. Isidro Fainé me explicó en detalle muchas de sus promociones de vivienda social, sin duda mucho más numerosas que las de otras entidades. Sin embargo, Barcelona no se puede permitir estar a merced de la obra social voluntarista de entidades bancarias privadas. Una institución garantista debe dar respuesta por igual a cada vecina y vecino que se encuentre en situación de emergencia habitacional, y en nuestra ciudad son al menos más de 30 mil familias las que están inscritas en el registro de solicitud de vivienda asequible. Nuestro deber es ampliar un parque de alquiler social hoy insuficiente, y para ello necesitaremos la colaboración de todo el mundo: bancos, inmobiliarias, particulares... Ha sido una disfunción manifiesta del sistema el hecho de dejar la politíca de vivienda en manos del “mercado”. Ahora toca que cada uno haga su papel: los bancos gestionar el ahorro y conceder crédito de forma responsable, las administraciones hacer normativas y políticas que garanticen derechos. En consecuencia, el parque de alquiler social lo debe hacer el ayuntamiento, no las entidades financieras. Eso sí: desde la máxima colaboración con todos los actores.

La mayor discrepancia de fondo (también previsible): el Sr. Fainé no está de acuerdo en regular la dación en pago tal y como propone la PAH y avala la inmensa mayoría de la población y del arco parlamentario. Cree que hay que ofrecer soluciones caso a caso, pero ya sabemos que esa estrategia nos ha llevado a una situación de sufrimiento inadmisible para miles de familias. En todo caso, se mostró dispuesto a seguir hablando de ello.

Al final del encuentro, el Sr. Fainé me ofreció su número de móvil personal “para lo que sea”, a lo que yo correspondí dando el mío, y me regaló una recomendación final: la lectura de “La revolución de la ternura” del Papa Francisco. En realidad, de lo que ahora se trata es de que empiece la auténtica colaboración entre los equipos de CaixaBank y el ayuntamiento para que cada uno haga su papel lo mejor posible, por el bien del conjunto de la ciudad y con los derechos humanos y la democracia como marco innegociable.

Para terminar el informe, comentar que esta reunión forma parte de una ronda de contactos con las principales entidades financieras que operan en la ciudad. El próximo lunes toca Bankia, el miércoles Anticipa-Blackstone. Seguiremos informando.